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¿Por qué Somos Infieles?

Written by relaciones de pareja on Saturday, September 24th, 2011 in Relaciones de Pareja.

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¿Por qué Somos Infieles?

POR: EDILSON PINEDA GARZÓN – Consultor psicológico

Es el dolor de cabeza que enfrentan miles de parejas cuando uno de los miembros de la relación se permite una experiencia fuera del matrimonio o de su relación sentimental.

En esta época en que la esperanza de vida es menor, por los múltiples fenómenos que afectan a la sociedad y la vitalidad del ser humano, valdría la pena preguntarse por qué vivimos en pareja y nos exigimos fidelidad. Por qué renunciamos a ampliar nuestra vida sexual y nos limitamos a compartir nuestra cama con una sola persona. Sin duda, el amor romántico tiene mucho que decir aquí, el sentimiento de pertenencia, de complicidad, de exclusividad, el sentirse especial y único para él otro, la intensidad emocional de esos sentimientos seguramente compensan la renuncia a encuentros sexuales en los que además se puede correr el riesgo de enamorarse y no estamos para tantas emociones, con un una vida regulada económicamente, un trabajo mal remunerado y una hipoteca que pagar.

Así que antes de pensar en cometer un acto de infidelidad pregúntese qué tanto está haciendo por su pareja para que ella también se sienta exclusiva, amada, única y especial.

Si aún así, su decisión es de continuar sería bueno realizar un costeo de cuánto es su capacidad de endeudamiento para cubrir las citas en restaurantes exclusivos, moteles, vestidos, maquillaje y el nuevo look que pretendemos vender a nuestros amantes.

Muy seguramente señor lector, usted decidirá reinvertir en esa relación que tiempo atrás robó sus sueños, estremeció las mariposas de su estomago y le hizo comer las uñas a mas de una chica esperándole para salir a dar un paseo en cicla o tal vez en moto.

A continuación daré a conocer algunas de las causas por las cuales se incurre en actos de infidelidad y muchas de las justificaciones relatadas por individuos que pretenden ante el terapeuta camuflar su promiscuidad.

¿Somos infieles por naturaleza?

La conclusión es simple, si es infiel o pretende serlo, no trate de justificar sus actos recurriendo a argumentos biológicos o sociales como: “Es la naturaleza de los hombres”, “Ojos que no ven corazón que no siente”, “El hombre se cae y sigue siendo el mismo, la mujer no”. Asuma simplemente su decisión, ser fiel o infiel no es bueno ni malo, una cosa muy distinta es lo que decida hacer su pareja si se entera. Así que de nada servirán sus argumentos para tratar de convencerle después de ser descubiertos.

El temor a los cuernos siempre ha sido una pesadilla masculina y socialmente siempre ha estado más censurada la infidelidad femenina que la masculina.

El interés por la novedad

En esta clase de relaciones prevalece la búsqueda de aventura y la satisfacción de la conquista de un proyecto en común; un matrimonio sumido  en la rutina, se pude aliviar en encuentros con otras personas que nos aborden con el misterio, encanto y riesgo de lo que carecen ya nuestra relación.

Vida sexual pobre

Las relaciones sexuales son un ingrediente muy importante en las parejas y cuando  disminuye el interés sexual, el efecto puede ser fatal. El sexo es un elemento esencial en la pareja y si es insatisfecho tiende a buscarlo por fuera de la relación.

El distanciamiento

Muchas parejas, cuando formalizan su relación consideran que ya está todo asegurado y que su pareja les pertenecen, si antes eran atentos/as y cariñosos/as ahora hacen realidad el dicho “la confianza da asco” y confunden la confianza con las descortesía. Por otro lado existe una gran cantidad de estímulos fuera de los hogares como la relación de trabajo entre hombres y mujeres, conviven en un ambiente cordial con cierta intimidad que les permite pasar tiempos juntos y buscar “consuelo” si su compañera se  convertido en un “bruja o el esposo en un gruñón”.

Dependencia emocional de los Padres

Si nuestra pareja no es emocionalmente independiente de sus padres y no establece límites con ellos, esto hace sentir a su pareja sin su apoyo frente a la necesidad de ser escuchado/a y atendidos/as, buscando entonces una relación extramarital.

Sentirse joven y atractivo/a

Una aventura amorosa puede demostrarle así mismo que todavía son jóvenes, y así sentirse más atractivos, prevaleciendo más la vanidad que el riesgo de poner en peligro la relación estable. En el hombre estas circunstancias suelen darse alrededor de los cuarenta años, edad en la que busca revivir emociones de la juventud y en la mujer se manifiesta antes de la menopausia, cuando necesita volverse a sentir guapa, atractiva.

La pareja lo permite:

Se dan casos en que la pareja está de acuerdo en tener relaciones extramaritales, porque es consciente de que necesitan satisfacer las deficiencias que existen en la relación.

Amenaza contra la libertad

Cuando la pareja es asfixiante nos da pavor perder nuestra independencia y quedar atrapados en una relación y por lo tanto en búsqueda de libertad solemos cometer actos de infidelidad.

La infidelidad no sucede espontáneamente, siempre hay motivos que la provocan. La lista de razones es interminable, pero los sexólogos especialistas en terapia de pareja coinciden en que en todas se intenta satisfacer las carencias del matrimonio.

lanacion.com.co

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Las mujeres que se casan antes de los 18 están en mayor riesgo de problemas mentales, según un estudio

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Una investigación observa un pequeño aumento en la tasa de esos problemas, pero no puede confirmar que el matrimonio sea la causa

Por Randy Dotinga – Reportero de Healthday

Casi una de cada diez mujeres de EE. UU. se ha casado antes de los 18 años de edad, halla un estudio reciente, y estas mujeres podrían enfrentarse a un riesgo ligeramente superior de enfermedad mental que otras mujeres casadas.

La investigación no prueba que lo que se conoce como “matrimonio infantil” cause el aumento en el riesgo de problemas mentales, señalaron los autores en un informe que aparece en la edición de septiembre de la revista Pediatrics.

Aún así, los hallazgos son suficiente para que su autor principal haga un llamado por el final del matrimonio infantil en Estados Unidos.

“Las personas deben pedir a sus políticos que adopten una ley que lo prohíba. Debe evitarse en las familias, y los adolescentes que deseen casarse deben esperar a la adultez para hacerlo”, señaló el Dr. Yann Le Strat, psiquiatra del Hospital Louis-Mourier de París en Colombes, Francia, y científico adjunto del Centro de Adicción y Salud Mental de Toronto.

Los autores del estudio analizaron los resultados de una encuesta nacional de 2001 y 2002 diseñada para comprender el alcoholismo y otras afecciones. Participó en ella un total de 24,575 mujeres. Los investigadores se enfocaron en las 18,645 mujeres que estaban casadas o lo habían estado.

La meta de la investigación era comprender cómo el matrimonio infantil afecta la salud mental de las mujeres, explicó Le Strat. Los investigadores no observaron cómo podría afectar a los hombres.

“Según lo que han demostrado estudios en India y África, se sabe que el matrimonio infantil se asocia con riesgos elevados de transmisión del VIH, embarazos no deseados [y] muerte en el parto”, lamentó Le Strat. “Pero sorprendentemente, nunca se había estudiado el impacto del matrimonio infantil sobre la salud mental”.

De las casi 19,000 mujeres en el estudio de EE. UU., cerca del nueve por ciento se habían casado antes de los 18 años. Eran más propensas a ser mujeres o nativas americanas o de Alaska, a ser más pobres y a tener menos educación que las mujeres que se casaban más tarde. También era más probable que vivieran en el sur y en áreas rurales, y eran mucho más propensas a ser mayores de 65 años (de las cuales alrededor del trece por ciento se casaron en la niñez) que a tener entre 18 y 29 años (de las cuales 3.4 por ciento se casaron en la niñez).

No está claro por qué las mujeres del estudio eligieron casarse antes de la adultez, pero parece que el embarazo tuvo algo que ver. Casi la mitad de las mujeres que se casaron en la niñez quedaron embarazadas antes de la adultez, frente a apenas tres por ciento de las que se casaron en la adultez, anotaron los autores.

Los investigadores hallaron que ligeramente más mujeres que se habían casado en la niñez habían sufrido de trastornos mentales en algún momento de sus vidas, en comparación con las que se habían casado en la adultez, con 53 frente a 49 por ciento, respectivamente.

Específicamente, el trastorno depresivo mayor y la dependencia de la nicotina eran los trastornos más comunes entre las que se casaron en la niñez. No hubo una gran diferencia en términos de abuso del alcohol o drogas ilegales, aunque las mujeres que se casaron en la niñez eran mucho más propensas a fumar cigarrillos (el estudio clasificó la adicción al tabaco como una enfermedad mental).

El estudio halló que un riesgo más elevado para la mayoría de trastornos mentales era común en las mujeres que se casaron en la niñez. Tras ajustar otros factores, los investigadores hallaron que el trastorno de personalidad antisocial era el más común.

Sin embargo, saber con certeza si el matrimonio infantil era responsable de una tasa más elevada de enfermedad mental es difícil, quizás imposible, dado que otros factores podrían formar parte del panorama.

“Lo que tenemos aquí es solo una prueba indirecta de que el matrimonio infantil podría tener efectos negativos sobre la salud mental”, enfatizó Le Strat.

Una posibilidad alternativa es que alguna característica de estas mujeres podría hacerlas más propensas a casarse en la infancia y a sufrir de enfermedad mental, apuntaron los investigadores.

Linda J. Waite, profesora de sociología de la Universidad de Chicago que estudia el matrimonio, afirmó que un hecho está claro. Tanto los hombres como las mujeres que se casan jóvenes son más propensos que otras personas a divorciarse, apuntó, aunque las mujeres latinas son una excepción a esa regla.

Esas tasas más altas de divorcio solo desaparecen cuando la gente llega a mediados de la veintena, señaló.

¿Por qué son los matrimonios a una edad joven mucho más frágiles? “Uno de los argumentos es que los niveles de testosterona de los hombres jóvenes son demasiado elevados”, comentó Waite. “Y eso se relaciona con toda una serie de conductas que hacen que los hombres sean malos maridos, como infidelidad, abuso y dificultades para llevarse bien con la gente. Otro argumento es que las personas jóvenes aún están aprendiendo cosas, organizándose y averiguando quiénes son. Si uno se casa muy joven, no sabe con quién se casa, y es probable que esa persona cambie”.

En cuanto a la idea de limitar el matrimonio infantil, Waite enfatizó que “el problema es cuando se obliga o presiona a las mujeres a casarse”, como en el sur y en las comunidades religiosas. “Es un verdadero problema”.

healthfinder.gov

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