Relaciones de Pareja y Romance

 

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miércoles 23 de septiembre de 2009

¿Hay futuro después de la infidelidad?

Mendoza
El 72.53% de nuestros lectores dejaría a su pareja si lo descubre con otra persona.

Más del 70% de los participantes de la encuesta semanal de diariouno.com.ar confesó que dejaría en el acto a su pareja si la encontrara con otra persona. La reacción, absolutamente lógica a primera vista, no es la más saludable si lo que se pretende es apostar por el proyecto de pareja.

Le consultamos a nuestros lectores cómo reaccionarían si descubrieran a su pareja con otra persona. El 72,53% aseguró: “La dejo en el acto”. En tanto, 14,47% dice que prefiere discutir el tema para salvar la relación, y en el último lugar se ubicó, con el 13%, recurrir a la agresión física.

“Para mí, la única que me parece válida, desde el lugar de seres humanos civilizados, es la segunda opción. Hay que aceptar y asumir que una relación es de a dos, y que las fisuras de una pareja obviamente tienen que ver con ambos, sea porque uno las produce y el otro se las aguanta o porque los dos las producen”, explicó la psicóloga y abogada Dina Federman, miembro del grupo Confluencia, un equipo interdisciplinario que se ocupa de asistir a parejas en proceso de reparación o de ruptura definitiva.

Para Federman, además, primero hay que definir el concepto de infidelidad. La especialista prefiere utilizar una noción más amplia que la habitual al definirla como “ser desleal con el propio proyecto. Cada uno de los integrantes de la pareja tiene que sostener la relación por convicción. Pero si ya hay una obligación moral, religiosa o social, eso se invierte en la necesidad absoluta de ser transgredido, porque somos rebeldes por naturaleza. En cambio, si internamente estamos convencidos del proyecto, nos puede pasar lo mismo, pero difícilmente lo llevemos a cabo”.

Ya hilando un poco más fino, para Federman también juega un rol importante el tipo de infidelidad. Si es una pequeña aventura, “puede estar relacionada con un ‘ataque’ de ganas de cambio, pero en la realidad seguimos en la misma relación. Aquí se piensa más en el proyecto propio que en el placer efímero de una relación pasajera. Ya es otra cosa si es una relación permanente, pues hay una disociación y habría que buscar un terapeuta”.

Respecto de la opción que resultó primera en el sondeo (“la dejo en el acto”), Federman estimó que se trata de un “reflejo sociocultural”, porque se juegan el amor propio y el orgullo. “ Hay una herida al narcisismo, por eso lo primero que aparecen son los gritos, las peleas, los reproches. Pero esta actitud tiene que estar seguida de un revincularse, si es que para uno es importante el proyecto de pareja. La pelea es lo más humanamente fácil porque no somos capaces de quedarnos impávidos ante una situación así. Pero una vez pasada esa primera situación, hay que hacer una evaluación y ver para dónde seguir”.

Es posible

Por su tarea cotidiana, la psicóloga confía en que es posible recuperar una relación luego de una infidelidad, pero admite que siempre queda la herida. “Salvando las distancias –afirmó–, es lo mismo que pasa cuando descubrís que tu pareja te sacó dinero para comprar algo con lo que vos no estabas de acuerdo. La desconfianza queda...”. Por último, Federman deja una reflexión seguida de una sugerencia: “El ser humano no es un animal monógamo. Hemos formado la pareja monogámica por diversos intereses, pero al no ser monógamos por naturaleza, lo más posible es que nos pasen estas cosas. Qué dimensión le damos al hecho y cuánto tomamos en cuenta el compromiso con uno mismo es lo que hará la diferencia. Por eso, el consejo es hacer terapia”.

Pocos eligen la agresión

“La agredo físicamente” es la opción menos elegida por los participantes de la encuesta semanal de www.diariouno.com.ar (12,71porciento) cuando respondieron a la pregunta “Si descubrís a tu pareja con otra persona, ¿qué hacés?”.

La opción cobra otra dimensión cuando apenas han pasado 48 horas desde que un gendarme retirado de 52 años disparó contra su pareja de 30 y la matara, luego de seguirla con el auto desde su lugar a trabajo.

“Algunas hipótesis que se barajan es que en medio del recorrido la mujer se habría encontrado con un hombre y su pareja habría observado”, informó en su edición de ayer Diario UNO.

La psicóloga y abogada Dina Federman, miembro del grupo Confluencia, explicó que en los casos en que se recurre a la violencia, “se desata lo atávico, lo primario; somos una de las especies dentro del mundo animal y se nos puede desatar la violencia que todos tenemos. Lo que pasa es que hay personas que son capaces de mediatizar sus acciones por el pensamiento”. Y agregó: “En este caso, el señor sólo sintió e hizo. Dijo: ‘No me voy a privar de este ‘gusto’ aunque implique quitarle la vida a quien es la madre de mi hijo’”.

http://www.diariouno.com.ar/

 

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martes 22 de septiembre de 2009

El nido vacío ayuda a reevaluar la relación de la pareja

By JAVIER PARRA
EFE/REPORTAJES

El tiempo pasa y los hijos crecen. Por ley natural, esos vástagos llega un momento en que deciden remontar el vuelo en solitario y abandonan el hogar. Lo normal es que los padres acepten esta partida, pero algunas parejas sufren un fuerte choque emocional. Quienes así reaccionan pueden padecer el síndrome del nido vacío.

La película El nido vacío, del realizador judío argentino Daniel Burman, se llevó la Concha de Plata del pasado Festival de San Sebastián (norte de España), gracias a la interpretación de su protagonista masculino, Oscar Martínez. También recibió el premio a la mejor fotografía gracias al trabajo realizado por el cámara Hugo Colace.

Quienes más suelen sufrir este síndrome son aquellas madres o padres que han hecho de la vida de sus hijos el eje de su existencia, descuidando otras parcelas de la autonomía personal y sin percatarse de que esa dedicación tiene una fecha de caducidad.

Según la terapeuta familiar y psiquiatra Ana María Medina, este síndrome hace referencia ``a los sentimientos depresivos de vacío, tristeza, inutilidad, falta de sentido de la vida, con grados variables de angustia, que experimentan algunas personas, en relación con la partida del último hijo del hogar, como parte del proceso normal de independencia y autonomía''.

Y si bien la partida de los hijos coincide con la llegada del climaterio de la mujer, la especialista considera que esta situación ``no precipita ni predispone necesariamente'' a vivir de forma depresiva el abandono del hogar de los descendientes.

Los expertos en este déficit emocional aplican a los afectados que acuden a sus consultas de terapia un protocolo que incluye dos pasos fundamentales para superar el problema: hacer el duelo (admitir con todas las consecuencias que los hijos han cortado definitivamente el cordón umbilical) y recuperar las aficiones perdidas por la falta de tiempo implicada en la atención a los vástagos.

El síndrome del nido vacío ha ido creciendo desde el punto de vista epidemiológico a medida que el nivel de vida de las sociedades industriales ha aumentado.

El descenso de la natalidad en este tipo de sociedades ha ido parejo al incremento de este problema, debido a que las familias han perdido su identidad ancestral y hoy abundan los hogares monoparentales o de no más de tres o cuatro miembros.

Por otra parte, en el ámbito anglosajón es habitual que muchos de los hijos abandonen el hogar paterno una vez que han cumplido la mayoría de edad, una costumbre que se contrapone con las costumbres de los países latinos o menos desarrollados, donde los ancianos tienen una gran respetabilidad y sus descendientes se comprometen de facto a cuidarlos hasta el final de sus días, por lo que el síndrome del nido vacío tiene una incidencia menor.

Asimismo, la crisis económica actual ha provocado situaciones regresivas previsibles. Muchos hijos que se independizaron tras conseguir un trabajo y un salario que les permitía acceder a una vivienda y a un nivel de vida digno, ahora se han visto obligados a volver al hogar paterno, en ocasiones acompañados de su pareja y los vástagos habidos en esa unión.

También es común el caso de descendientes que pierden la casa al divorciarse y vuelven al hogar paterno por no disponer de otro techo bajo el que cobijarse.

Otra consecuencia de la crisis son los hijos que alargan indefinidamente la estancia en el nido familiar debido a que las condiciones económicas no les permiten remontar el vuelo para lograr la independencia.

No obstante, los expertos advierten de que la falta de distancia física entre padres e hijos ``retornados'' no impide una distancia psíquica que a veces degenera en graves conflictos de convivencia.

Al haber cambiado los roles de los miembros de la unidad familiar, con la nueva situación queda por definir quién debe ostentar la autoridad del hogar y tomar las decisiones más difíciles.

Cuando la situación de independencia se ha hecho irreversible, ésta suele coincidir con el fin de la vida laboral de los progenitores por lo que se presenta una excelente oportunidad para viajar a aquellos lugares con los que soñaron, de acuerdo con las recomendaciones de los terapeutas y siempre que las condiciones financieras lo permitan.

Algunos padres previsores y exentos del síndrome cambian de residencia, una vez que los hijos se han independizado y ellos han concluido su vida laboral.

De esta manera resulta más difícil a los vástagos dependientes plantear el retorno y los padres evitan la quiebra de la tranquilidad que siempre desearon a la hora de la jubilación.

El Síndrome se puede ahuyentar también con un aprendizaje de la diferenciación entre el yo paterno y el tú filial y una asunción de una autonomía, tanto personal como de los vástagos ausentes, en su relación con los progenitores.

Por último, la marcha de los hijos obliga a reevaluar la relación de pareja y a recuperar sentimientos olvidados.

Gerardo Castillo, profesor del Departamento de Educación de la Universidad de Navarra (norte de España), define las claves del éxito en el amor conyugal en su libro La camisa del casado feliz. El secreto de los matrimonios que funcionan.

``Hay que recomenzar siempre, reestrenar el amor cada mañana, evitar `acostumbrarse' a vivir con el otro cayendo en la rutina. El verdadero amor sabe inventar, sabe renovarse con creatividad'', dice Castillo en sus conclusiones. •


http://www.elnuevoherald.com/

 

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lunes 21 de septiembre de 2009

Renueva tu relación de pareja


Aceptar las diferencias y no hacer responsable al otro de la infelicidad son algunos secretos para mantener el amor sano y estable.

Las razones más frecuentes por las cuales las parejas discuten suelen estar relacionadas con el dinero, los hijos, la sexualidad y el reparto de las tareas domésticas. En muchos conflictos pesa la dependencia emocional de un miembro hacia el otro o una lucha por ejercer dominio y controlar la relación.

Ante una discusión de pareja, un error común es adoptar estas actitudes: huir de la situación, paralizarse y esperar a que pase la amenaza o bien reaccionar atacando al otro con la intención de lastimarlo emocionalmente.

Ambas reacciones son dañinas para una buena convivencia y crecimiento de la relación, ya que causan resentimientos cada vez más profundos, que acarrean serios problemas que llevan a la ruptura o provocan peleas constantes y cada vez más agresivas.

Vitaminas para la felicidad

Para evitar caer en el círculo vicioso de las discusiones interminables, es conveniente que lleves una serie de hábitos que fortalecen la vida en común, algo como auténticas “vitaminas" para la felicidad compartida:

1. Busca la solución. Los problemas pasados que nunca se resolverán, tarde o temprano salen a la luz. Es un autoengaño pensar que van a desaparecer o solucionarse por sí solos. Por el contrario regresan cada vez con mayor fuerza. No lo dejes para mañana e intenta resolver hoy las diferencias con tu pareja.

2. Acudan a terapia de pareja. Si te sientes incapaz de solucionar el conflicto y los problemas ya te sobrepasan, es conveniente consultar a un experto y si es necesario, también tomar terapia individual, para obtener otras perspectivas y nuevas herramientas que ayuden a resolver la crisis.

3. Haz todo lo posible para arreglar el conflicto. En lugar de culpar a tu pareja del deterioro de la relación, intenta hacer todo lo que esté en tus manos para sacarla a flote. Si finalmente y a pesar de todos los intentos llega la separación, evitarás sentirte culpable por no haber hecho lo suficiente y estarás más liberada de cualquier tipo de error.

4. Cultiva tu propio bienestar. Recuerda que la vida en común es responsabilidad de ambos, pero la felicidad de sus integrantes es asunto de cada quien.

5. Arregla tu vida, en vez de la ajena. Es un error muy habitual y contraproducente intentar solucionar la vida de la otra persona, dándole consejos y pautas de comportamiento. Esta actitud paternalista suele encubrir la incapacidad o resistencia para enfrentar la propia vida.

6. Escucha y dialoga. Para prestarle atención a tu pareja deja todo y centra tu interés en la conversación. Recuerda que nadie es dueño de la verdad, la opinión de cada persona y su forma de entender la vida es siempre distinta, pero los puntos de vista diferentes son igualmente válidos.

7. Comparte tu vida e ilusiones. Diversión, aficiones, fantasías, proyectos, buenos y malos momentos, una de las palabras mágicas para que la relación funcione y prospere es compartir. Entrégate a tu pareja, averigua cómo se siente, que desea, que le hace sentir bien y mal. “La felicidad compartida es doble felicidad y el dolor compartido es la mitad del dolor”, reza un viejo proverbio.

8. Aprende de tus errores. Aprovecha las crisis y los conflictos para aprender más de tu pareja, en lugar de verlos como fracasos. En general, la vida puede considerarse como un continuo aprendizaje, donde cada caída es una lección.

18 de septiembre de 2009 (Agencias)

http://www.derf.com.ar/

 

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jueves 10 de septiembre de 2009

AMOR, DESEO Y PASIÓN

La química de tu romance

Autor: Catriona Ross

¿Estás programada para una relación que arde a fuego lento o eres de esas chicas que nacieron para las relaciones explosivas? ¿Cuál es tu tipo de química? Averígualo aquí.

Si estás con ánimo de generalizar sobre las relaciones de pareja, posiblemente coincidas en que sólo existen dos tipos. Primero está el modelo confiable que avanza lentamente; si fuéramos a compararlo con un auto, diríamos que se parece a un sedán familiar. El segundo modelo, que avanza a gran velocidad, quemando llantas a su paso y dejando a todos los que se encuentran dentro sin aliento, sería algo así como un auto de carreras.

Por supuesto, no todos queremos un sedán familiar, al igual que a otros les puede aterrorizar la idea de tener que conducir un auto deportivo a gran velocidad por las transitadas calles de una ciudad. ¿Para qué tipo de relación estás hecha tú?

Estas dos amigas tienen relaciones que ejemplifican la diferencia. Ana, una chica de 32 años que da clases de teatro, es el tipo de mujer que necesita expresar sus sentimientos. Vive con su novio hace un año y medio y califica su relación de sumamente volátil. Los dos son volubles, celosos y apasionados, y todos saben que no tienen ningún problema en pelearse a gritos en un restaurante frente a amigos y desconocidos, para después hacer las paces con una sesión maratónica de sexo. "Es como si nos prendiéramos una mecha el uno al otro, tanto para lo positivo como para lo negativo", comenta Ana, y admite que aunque los constantes cambios de estado de ánimo y las interminables preguntas de '¿qué quisiste decir con eso?' a veces resultan agotadores, nunca había logrado tanta intimidad y cercanía emocional con un hombre, como tampoco había tenido relaciones sexuales tan hot y atrevidas.

Su amiga Isabel, una doctora de 34 años, es una chica tranquila y diplomática, de hablar pausado. Isabel y el que es su novio desde hace siete años meditan mucho antes de tomar una decisión. (Les tomó cuatro meses darse el primer beso y cinco años mudarse juntos, por ejemplo). Disfrutan mucho las veladas relajadas en casa, cocinando entre los dos. Los domingos por la mañanase despiertan tarde y se quedan horas conversando en la cama. Casi nunca discuten y se sienten cómodos y dichosos en su relación.

Tanto Ana como Isabel están contentas; sin embargo, una podría observar la relación de la otra y pensar: '¡Gracias a Dios que esa no soy yo!'



RELACIÓN A FUEGO LENTO

Definición:
Por lo general, son relaciones estables, armoniosas y discretas. Como individuos, ambos son relajados y asumen una actitud positiva ante la vida (todo les parece bien). Tienden a tomarse su tiempo para conocerse mutuamente y no se apresuran a mudarse juntos ni a comprometerse para casarse. Rara vez sienten celos, casi nunca se pelean, y prefieren tener sexo lento y tierno. "En este tipo de relación puede haber otras cosas emocionantes y atractivas que la pareja comparte, pero el énfasis se aleja del sexo apasionado y las peleas tormentosas", señala Tertia Myers, una sicóloga clínica que suele conducir talleres y sesiones de terapia de grupo. "Estas parejas pueden encontrar que el estímulo intelectual y el desarrollo emocional son más importantes que el sexo explosivo".

Los pros: Se trata de un tipo de relación poco estresante. Sus integrantes pueden compartir la vida sin desgastarse innecesariamente en discusiones. "Este tipo de pareja transmite una gran sensación de seguridad y estabilidad", añade Myers. "Además, sus miembros suelen tomar en consideración los sentimientos del otro y saben manejar las situaciones difíciles que surgen".

Los contras: Si este es tu tipo de relación, tú o él pudieran perderse una parte esencial de su desarrollo como individuos, añota Reyhana Seedat, sicóloga clínica y terapeuta de parejas. Si la pareja es aparentemente armoniosa, pero uno de los dos se está tragando los sentimientos de culpa o agresividad, o se mantiene en la relación por un sinfín de razones erróneas, puede que termine por dejar de lidiar con una serie de asuntos vitales. "Y puede también que no se divierta mucho", agrega Myers. "Reprimir sentimientos difíciles quizás aniquile lentamente el deseo sexual, lo que conduce a una relación muerta".

¿Es para ti? "Una relación a fuego lento es para aquellos que pueden enfrentar los conflictos de forma serena", anota Seedat. "Casi siempre la forman personas que vienen de hogares estables, han aprendido a manejar los conflictos o han vivido experiencias que les han ayudado a crecer". Myers, por el contrario, cree que no existe una respuesta clara sobre qué tipo de relación es ideal para cada persona. "Se trata, básicamente, de lo que funciona para cada pareja y de si se sienten satisfecho con la unión", dice.



RELACIÓN EXPLOSIVA

Definición:
¡Cuidado! ¡Material altamente inflamable! Lo más probable es que se enamoren de repente, se vayan a vivir juntos al poco tiempo y discutan mucho. Tomando decisiones, son rápidos y nada cautelosos. Este es el tipo de pareja temperamental, que tiene peleas frecuentes motivadas por los celos y sexo salvaje. "En estas relaciones se suele enfatizar el sexo y el desempeño sexual", explica Myers. "El sexo reemplaza la intimidad que encontramos en la forma tierna de hacer el amor que distingue a la pareja de fuego lento".

Los pros: "Cuando una relación está cargada de energía, pero no es demasiado extrema, ambas personas pueden entusiasmarse con lo impredecible de su unión", explica Myers. La relación puede parecer una aventura constante, en ciertos momentos desconcertante, pero sumamente excitante. Por lo general, las peleas apasionadas conducirán a sesiones de sexo largo y acalorado. "La lucha de poder tiene una razón de existir: sanar", anota Seedat. "Este tipo de relación te mantiene en contacto con tus emociones, algo que puede ser tanto constructivo como liberador".

Los contras: La relación puede tornarse enfermiza y poco saludable a nivel emocional. "Existe la tendencia a buscar evidencias del amor del otro mediante muestras de celos y posesividad", anota Myers. "Y es muy fácil entrar en un ciclo destructivo de discusiones sin sentido, donde se vuelven a tocar los mismos temas una y otra vez", advierte Seedat. Si la reconciliación tras una pelea fue buena, se te puede olvidar por qué razón estaban discutiendo hasta que de nuevo se repitan las circunstancias que los llevaron a pelear. Y si no aprenden a lidiar con los problemas, el ciclo de batallas continuará interminablemente. Para romperlo, necesitan ver cada pelea como una oportunidad de crecimiento.

"La montaña rusa emocional puede convertirse en algo agotador y difícil de tolerar", agrega Myers. Si estás en una relación explosiva, quizás llegues a experimentar momentos de depresión aguda y hasta tener pensamientos destructivos cuando tu pareja te ignore o rechace. "En casos extremos, puede haber intentos de suicidio o ruptura cuando uno de los dos se sienta incapaz demantener el ritmo", alerta Myers.

¿Es para ti? ¿Sientes que eres capaz de manejarla? ¿Crees que los pros pesan más que los contras? Se necesita mucha energía, resistencia emocional y capacidad para perdornar. "Pero al final, eligirás lo que funcione mejor para ti la mayor parte del tiempo", dice Myers.

http://www2.esmas.com/

 

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domingo 6 de septiembre de 2009

Evita los celos profesionales con tu pareja

Domingo, 06 de Septiembre de 2009

En el amor maduro, en lugar de celos, existe el reconocimiento, apoyo, cuidado y respeto por las actividades del otro

Para muchas personas ser testigos de que su pareja avanza a pasos agigantados en su carrera laboral, puede convertirse en un evento que lejos de fortalecer la relación sea un motivo de enojo y frustración, sobre todo cuando para ella el camino en este mismo sentido ha carecido del mismo impacto, razón por la que es posible que se despierten episodios de celos profesionales.

Como explica Rebeca Raynaud, investigadora en Estudios sobre la Mujer: “Los celos motivan la conducta humana y forman parte de las pasiones irracionales del hombre o de la mujer, pues se encuentran fuera del control conciente de la persona.

Existen celos en la pareja, en la familia y entre amigos. Casi siempre surgen de un sentimiento de inseguridad muy profundo, al que se le añade la incapacidad de amar, y un desprecio de sí mismo.

En algunos casos, es posible transformarlo en acciones de generosidad, para enfocarlo a la solidaridad y a la unión. Sin embargo, los celos profesionales, se traducen en envidia.

Y es que las personas celosas tienden a ser envidiosas y viceversa”.

Cuando una persona siente celos profesionales hacia su pareja, inmediatamente se produce una situación de autocrítica: "¿Por qué está viviendo esa situación y yo no?, ¿en qué soy inferior?, ¿qué debió hacer para que le dieran ese puesto?" En consecuencia, se comienza a actuar con hostilidad hacia ella, a quien se percibe como un rival y no como a una pareja.

No obstante, en el amor maduro, en lugar de celos, existe el reconocimiento, apoyo, cuidado y respeto por las actividades del otro.

Y es que casi todas las personas, en algún momento, podemos llegar a sentirlos, aunque no los manifestemos de igual manera.

Dependerá de la historia personal de cada individuo: su familia, su educación, el concepto de libertad y confianza en sí mismo y en los demás.

Lidia Flores López, psicóloga y especialista en terapia de pareja y de mujeres, explica que: “Lo más saludable es que las dos partes que componen una pareja, reconozcan las cualidades del otro, y que ambos tomen conciencia de que cada uno tiene el talento suficiente para ser exitoso en lo que decida realizar.

Lo más natural es que si él o ella tienen un logro, lo compartan y reciban apoyo”.

En la actualidad, la mujer desempeña un doble rol: como ama de casa y como profesionista, por lo que es necesario reestructurar los roles dentro de la pareja, con el propósito de que ambos convivan en igualdad de condiciones y compartan responsabilidades.

Según la psicóloga Lidia Flores López: “A pesar de que es injusto que además de trabajar, algunas mujeres lleguen a su casa a continuar con las labores del hogar (la famosa doble jornada) es un fenómeno que es visto como normal.

Sin embargo, la situación actual exige que el hombre apoye a su mujer en estas tareas, lo cual no menoscaba su masculinidad ni jerarquía, al contrario, habla de su compromiso y solidaridad hacia ella”.

El compromiso de ayudarse y apoyarse en todos los ámbitos de la vida, es uno de los motivos más importantes por los cuales decidiste compartir en pareja.

En ello están implícitas emociones tan básicas como los celos, y verbalizar ese tipo de sentimientos es una manera de desear que el conflicto se solucione.

No pierdas de vista que más que el éxito profesional, lo más importante para triunfar con tu pareja es, precisamente, la armonía entre ambos.

Por lo tanto, es fundamental no descuidar el amor, el respeto, la comprensión y la empatía por el otro.

La búsqueda del respeto, apoyo y reconocimiento por los logros de la pareja, ayudan a que ésta se mantenga en constante crecimiento y, en lo individual, para que cada uno se sienta pleno, con una autoestima alta y saludable, además de satisfechos y felices por haber elegido correctamente como compañero de camino, a alguien que es capaz de impulsar, comprender y compartir sus triunfos.

(fuente/terra.com)

http://www.elmanana.com.mx/

 

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