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Por qué engañan? las mujeres
LO DIJO:
“La infidelidad se la entiende como un síntoma, como una forma más de manifestar un conflicto que existe en la pareja, ya sea a nivel sexual o emocional”
NAYRA BARRIENTOS
psicóloga clinica.
La vida moderna trajo muchos cambios que afectaron y transformaron la concepción que se tiene de la pareja, sexualidad y matrimonio.
“Es importante pensar la problemática en función al contexto y momento que actualmente estamos viviendo. Por un lado, existe una transformación en la moral sexual, antes se le daba mayor prioridad a la virginidad; la mujer estaba para el padre, el marido o Dios, pero hoy la mujer tiene más derechos y la infidelidad masculina y el machismo son menos tolerados a nivel social. Por otro lado, la mujer entró al ámbito laboral, lo que le dio independencia”, explica Nayra Barrientos, psicóloga clínica.
En este escenario, la infidelidad femenina, históricamente vista más reprobable que la masculina, es una realidad y estudios demuestran que es más común de lo que muchos piensan o esperan. La mujer que es infiel suele tener un motivo para engañar, y a pesar que las razones son infinitas, los sexólogos especialistas en terapia de pareja coinciden en que la mujer busca satisfacer las carencias existentes en la pareja.
Y si comparamos con la infidelidad masculina, las motivaciones varían; ellos buscan más atención, aprobación o sexo y ellas buscan llenar un vacío emocional. Nuestra pregunta es, ¿qué lleva a la mujer a ser infiel?
La mujer y la búsqueda de lo ideal
“La infidelidad se la entiende como un síntoma, una forma más de manifestar un conflicto que existe en la pareja, ya sea a nivel sexual o emocional”, explica Barrientos. Los conflictos dentro la pareja son comunes, y éstos deben ser afrontados de la mejor manera; con respeto y cariño. Sin embargo, los problemas son revelados cuando el “ideal” de matrimonio que la mujer tiene antes de casarse resulta inalcanzable.
“En una relación hombre y mujer tienen dificultades para conjugar lo emocional y lo sexual. Y para la mujer es más complicado, pues ella trata de integrar ambos aspectos, un ideal que no existe. Al darse cuenta que ese ideal buscado no existe, viene el conflicto”, revela la experta para añadir que no existe ni relación ni pareja ideal o perfecta.
El hecho es que, la mujer entra a un matrimonio esperando un ideal, y al no alcanzarlo, siente que le falta algo, ya sea emocional o físico.
Es importante que la pareja sepa lidiar con las faltas que encuentra, ya que muchas veces estas carencias pueden llevar a que uno busque en otro lado lo que no encuentra en su matrimonio.
Hombres vs. Mujeres
Si piensas como la mayoría de las personas, quizá asumas que cuando de infidelidad se trata los hombres son los principales culpables; después de todo, estudios lo demostraron y de acuerdo a una investigación de la Universidad de Chicago, hay dos veces más hombres infieles que mujeres. Tomando en cuenta el factor químico, los hombres tienen líbidos y niveles más altos de testosterona, por lo que piensan más en sexo que las mujeres. Sin embargo, el hecho es que, la infidelidad no discrimina géneros, aunque los detonantes son muy distintos.
“En los hombres la infidelidad está relacionada con lo biológico, es una sexualidad llevada más por lo genital, lo instintivo. El hombre puede tener en casa la mujer ideal, la que ama y respeta, la madre de los hijos, y fuera de casa la otra mujer, con la que puede satisfacer sus necesidades sexuales”, revela la experta.
En la mujer, la infidelidad se basa más en lo emocional, aunque también existe el tema sexual, pero desde otro punto de vista.
“La mujer tiende a manejar lo sexual como prohibido y algunas mujeres rechazan la sexualidad y se vuelven frías o no alcanzan la satisfacción sexual en pareja. Otras mujeres optan por fantasear con la sexualidad, pero sin llevar a cabo sus fantasías”, dice la psicóloga. En este escenario, la mujer puede buscar y encontrar el disfrute o la satisfacción sexual en lo que es “prohibido”, es decir, en un affaire.
Sexualidad femenina
La psicóloga alemana, Gisela Runte, causó revuelo a nivel internacional al resumir su libro, ¿Por qué somos infieles las mujeres?, con una frase controvertida: “Parafraseando a Demóstenes, podríamos decir que las mujeres usan a un hombre para la alimentación de sus hijos, a otro para sus relaciones sexuales y quizás a otro para conversar”.
La autora afirma en su libro que las crisis de pareja, el deseo de tener experiencias nuevas o la insatisfacción sexual son las motivaciones principales que llevan a la mujer a ser infiel. Luego de entrevistar a mujeres de 28 a 56 años, con el objetivo de buscar las razones que las llevaron al engaño, Runte concluyó que la infidelidad femenina es un hecho y mucho más frecuente de lo que imaginamos, afirmación que tiene cifras; en Chile una encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Ciudadana (CEOC) de la Universidad de Talca de Santiago reveló que el 58 por ciento de las mujeres había sido infiel alguna vez.
Insatisfacción sexual. Las mujeres entrevistadas por Runte señalaron que tras intentar revivir las relaciones sexuales con sus cónyuges y frente al desinterés de ellos, su opción fue buscar un amante. Lo queramos o no, el sexo es esencial en la pareja, y si éste no es satisfactorio se tenderá a buscar el placer sexual fuera de la relación, lo que no significa que no se sienta amor.
En búsqueda del placer. La monotonía es inevitable, pero si no se hace nada al respeto y la pareja no pone de su parte para hacer cosas nuevas y deja los detalles cariñosos, ella siente que el amor se acabó, lo que produce un distanciamiento entre los cónyuges. Si en este momento parece un intruso que despierta el encanto, la chispa y el romance, la mujer está más vulnerable a caer en los brazos de la tercera persona.
Sentirse deseada. Si existe falta de interés por parte de la pareja, puede ser perjudicial para la relación, pues la mujer necesita atención, halagos, romance y por qué no, sentirse deseada y sexy. Si la mujer se siente devaluada, se enfrenta a la pareja real y olvida a la idealizada, y aparece una persona que la hace sentir valorada, la elegirá como nuevo compañero.
Matrimonios infelices
Cada infidelidad es distinta, al igual que las razones que todos tienen para cometerlo. Dicho eso, los hombres tienden a engañar por motivaciones sexuales y son menos propensos a enamorarse de una pareja extramarital, mientras que las mujeres no.
“Dentro una relación la mujer suele ser más infeliz que el hombre y está más interesada en mejorar su matrimonio y mantener la chispa, y si el matrimonio no la hace feliz, lo deja”, explica Helen Fisher, celebre bióloga antropóloga y autora de Why Him? Why Her? and Why We Love. En este contexto, el sentimiento de soledad dentro del matrimonio puede ser el detonante para que una mujer sea infiel.
“Al sentirse sola, la mujer busca una conexión emocional con otra persona, con un amante”, afirma Fischer. En uno de sus estudios, la experta encontró que el 34 por ciento de las mujeres que tuvieron affaires estaban felices en su matrimonio; mientras que 56 por ciento de los hombres, felizmente casados, fueron infieles.
Buscando un soporte
Muchas mujeres tienen una aventura cuando ya se dieron por vencidas con su matrimonio. Por eso, para las que son infelices en su matrimonio, el affaire puede ser una forma para salir de su relación conyugal. En algunos casos, la aventura es una especie de “transición” para salir de un mal matrimonio. Para ponerlo de otra manera, sienten que están en un barco que se está hundiendo y usan el affaire como un chaleco salvavidas para no saltar solas al agua fría.
“A algunas mujeres les sirve el affaire para salir de un matrimonio sin sentirse vacías, y toman la relación para permitirse una satisfacción aparte”, explica Barrientos.
Sin embrago, la especialista hace énfasis en que cada caso es único y diferente.
“No hay reglas. Siempre se toma en cuenta el contexto en el que se encuentra cada mujer; su situación particular, su historia, etc.”, aclara.
Luego de la infidelidad ¿un final feliz?
Como ya mencionamos, las infidelidades son causadas por problemas existentes en la pareja o porque una de las partes está buscando afuera algo que no tiene en el matrimonio. Sea cual fuere la razón, la infidelidad, además de causar dolor a la pareja, causa estragos a la familia y es muy difícil de superar.
“Es una herida al narcisismo de cualquiera. Además tiene mucha influencia en los hijos; las figuras que eran idealizadas caen a partir de una infidelidad”, explica Barrientos.
Sin embargo, la terapia de pareja es una buena opción, y en muchas ocasiones puede resultar en algo positivo.
“Más allá de que el hombre o la mujer haya sido infiel, si una infidelidad ha sido descubierta, muchas parejas buscan reestructurar el matrimonio, reconciliarse y superar la crisis”, expresa Barrientos.
“En muchos casos la pareja empieza a reflexionar sobre cuál fue su posición en la crisis; ¿qué es lo que estaba mal?, ¿en qué fallé?, etc. Por lo general, uno tiende a culpar al infiel, pero se debe pensar qué parte tuvo cada miembro en la crisis matrimonial. A partir de ello, ambos se cuestionan sobre su relación y sus acciones, lo que puede llevar a un cambio positivo en la pareja”.
Si notas que tu matrimonio o relación de pareja está en decaída o tienes cuestionamientos, es mejor hablar con tu cónyuge o asistir a terapia de pareja.
¿Programadas?
La química de la mujer infiel
Tiger Woods y otros famosos excusaron sus infidelidades diciendo que eran “adictos al sexo”. Si ellos tienen una excusa para “ser infieles”, las mujeres promiscuas también la tienen, cortesía de la ciencia. En un reciente estudio conducido por la Universidad de Texas en Austin, investigadores encontraron que las mujeres que se consideran y son bellas, tienen más estradiol, hormona sexual femenina del grupo de los estrógenos que aumenta el deseo sexual. Luego de este descubrimiento, científicos llegaron a la conclusión que estas mujeres son más propensas a coquetear o a acostarse con hombres que no sean su pareja, ya que subconscientemente saben que tienen más opciones, lo que evita que se comprometan a un sólo hombre.
Punto de vista antropológico
La teoría que el adulterio es “natural” para los hombres y que es una “necesidad Darwiniana” ha estado vigente por mucho tiempo. De igual manera, la infidelidad femenina tiene raíces evolutivas. Según la antropóloga Helen Fischer, desde tiempos remotos la mujer se emparejaba con un hombre para tener hijos, pero también era infiel. Cuando la mujer salía a recolectar alimentos tenía relaciones sexuales con otros hombres con el objetivo de tener un soporte económico y mayor seguridad en caso de que su pareja muriera.
“Las mujeres que tenían relaciones sexuales con otro hombre tenían más protección y más recursos. Incluso tenían un hijo con ese hombre para tener mayor variedad genética en su linaje; si un niño moría, otro vivía”, explica Fischer.
Cuestión de dinero
Históricamente la mujer ha sido dependiente del hombre. Sin embargo, la entrada de la mujer a la fuerza laboral tiene un efecto sobre la infidelidad femenina; la independencia económica le dio a la mujer la opción de salir de un matrimonio si no es feliz. Asimismo, esta libertad financiera transformó la dinámica del matrimonio; antes se lo veía como una “institución de necesidad”, es decir, la mujer necesitaba a un hombre para “vivir”. Sin embargo, hoy no es así; la mujer escoge a su pareja porque cumple sus estándares de hombre y pareja, que cada vez son más altos. Un estudio presentado en la Asociación Estadounidense de Sociología reveló que los hombres con un ingreso económico menor que el de su pareja son más propensos a engañarlas. Christin Munsch, autora del estudio, amplió estas conclusiones expresando que “ganar menos dinero que la mujer puede amenazar la identidad de género de los hombres, al poner en tela de juicio la noción tradicional del hombre como sostén de familia. Esta relación puede ser particularmente fuerte en ciertos subgrupos para los que la masculinidad tiene tradicionalmente gran valor, como los latinoamericanos”.
Pero eso no es todo: la investigación mostró que los hombres que ganan significativamente más que sus parejas, o cuyas mujeres son dependientes de ellos, son también más proclives a ser infieles. En otras palabras: una situación sin salida para las mujeres.
Sin embargo, en el caso de las mujeres, la investigación mostró que “si la mujer es el sostén económico de la familia, será más propensa a engañar a su pareja, mientras que si ella depende de su marido, es menos probable que sea infiel”.
“La feminidad de las mujeres no está definida por su estatus económico ni sus conquistas sexuales. Por lo tanto, la dependencia económica no es una amenaza a la feminidad”, dijo Munsch para agregar que “dada la doble moral sexual, es probable que la dependencia económica lleve a las mujeres a ser más fieles”.
“Siempre estuve interesada en la dinámica del poder en las relaciones”, expresó Munsch para aclarar que los datos no deben ser interpretados como un freno para las mujeres que quieran (y puedan) superar en ingresos a sus parejas.
QUE HACER CON ELLOS?
1 Si pasa más tiempo lejos de casa, no está interesado en sexo, pelea más seguido o evita tus llamadas, presta más atención.
2 Tu reacción instintiva puede ser confrontarlo, pero muchos se niegan hasta la muerte, en especial si nada “físico” sucedió.
3 El experto sugiere que tomes el control de tu propio comportamiento, y que te preocupes por mejorar tu matrimonio.
4 No dudes en mostrarle apreciación, haz tiempo para pasar juntos e inicia el sexo; dale una razón para que él te tenga en su mente.
5 Se abierta, y expresa lo que sientes hacia él y la relación, sin mencionar terceras personas.
POR QUÉ ELLOS SON INFIELES
Y ahora es el turno de ellos: ¿qué lleva a los hombres a ser infieles? Una investigación sobre infidelidad masculina encuesto a 200 hombres casados, fieles e infieles, y en el libro, The Truth About Cheating del consejero familiar Gary Neuman, se publicaron los resultados.
66% de los infieles dice sentirse culpables durante un affaire. Las implicaciones de estos datos son terribles: no sólo son infieles los insensibles, pero el 68 por ciento de los infieles nunca soñó con serlo, y la mayoría se arrepiente de hacerlo.
48% de los hombres asegura que una razón principal que lleva a la infidelidad es la insatisfacción emocional, descartando así el mito que el sexo es el principal culpable; sólo 8 por ciento dijo que la insatisfacción sexual fue el principal factor. “Nuestra cultura dice que todos los hombres necesitan sexo para ser felices, pero los hombres también son seres emocionales y quieren que sus esposas les demuestren que son apreciados”, dice Neuman.
40% de los hombres infieles conoce a la “otra mujer” en el trabajo. Y es que, si en casa la mujer no demuestra cariño, apreciación o admiración, y la “compañera de trabajo” si lo hace, el responderá. El hombre necesita sentirse valorado en casa.
12% de los infieles dice que su amante era físicamente más atractiva que su esposa. Es decir, un hombre no es infiel por sexo con una mujer más atractiva (como muchas pensamos).
73% de los hombres llegó a conocer a la otra mujer por más de un mes antes de ser infiel. Es decir, vieron “los signos de advertencia” antes de que la infidelidad ocurra.
6% de los infieles tuvo sexo con una mujer que conocieron esa misma noche.
NÚMEROS
21% de las mujeres piensa que el motivo de sus aventuras amorosas es la falta de sexualidad o la escasez de ella en el hogar.
58% de las mujeres había sido infiel alguna vez de acuerdo a una encuesta realizada por la Universidad de Talca de Santiago, Chile.
34% de las mujeres que tuvieron affaires estaban felices con su matrimonio
56% de los hombres que son felizmente casados, fueron infieles.
QUICKIE
La falta de experiencia sexual, podría ser un detonante: Los asuntos amorosos son especialmente atrayentes como experimentación sexual para aquellas mujeres que llegan vírgenes al matrimonio.
LO DIJO:
“La fidelidad de las mujeres casadas, cuando en su matrimonio no la alienta el amor, probablemente es algo contra natural.”
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